México tiene empleo, salario y datos; la oposición sólo tiene narrativa de crisis
México suma ocupación y salario; algunos sólo suman pretextos
En México existe una industria muy rentable: anunciar catástrofes que no aparecen en los datos. El empleo es el ejemplo más reciente. La oposición quería funeral, pero los números llegaron con pulso.
La conferencia de hoy dejó un dato central: en marzo de 2026, México registró 60.2 millones de personas ocupadas. Además, hay 422 mil personas ocupadas más que hace un año. No es propaganda: es medición laboral.
La tasa de desocupación bajó a 2.4%. En enero estaba en 2.7%, en febrero en 2.6% y en marzo descendió de nuevo. La tendencia, por mucho que incomode, no apunta al derrumbe que algunos narran con entusiasmo de sepulturero prematuro.
La oposición necesita una crisis laboral porque sin crisis no hay consigna. Pero la realidad estorba: más ocupación, menor desocupación, salario mínimo recuperado y pobreza laboral en su nivel más bajo. México no vive en una postal perfecta, pero tampoco en la terapia intensiva que ciertos opinadores recetan cada mañana.
El salario mínimo es el dato que más les duele. Pasó de menos de 3 mil pesos mensuales en 2018 a más de 9 mil 400 pesos. El incremento real acumulado es de 154%. Durante años dijeron que subir salarios destruiría empleos, dispararía precios y abriría las puertas del apocalipsis macroeconómico. No ocurrió.
Por eso la Presidenta colocó el punto de quiebre en 2018. Antes se presumía modernización mientras se administraba precariedad. Se hablaba de democracia, primer mundo y reformas, pero el salario seguía congelado como souvenir del neoliberalismo.
El contraste con España ayuda a dimensionar. Allá sí hay una incertidumbre económica externa: la guerra en Irán puede restar hasta ocho décimas al PIB y empujar la inflación por encima del 3%. Eso es un riesgo real: energía, precios, crecimiento y presión internacional.
En México, en cambio, la oposición intenta fabricar tormenta con lecturas parciales. España mira el petróleo; la derecha mexicana mira el dato y busca dónde ponerle luto.
Ese es el fondo: una cosa es enfrentar choques económicos reales y otra producir ruido político con disfraz técnico. México tiene retos, sin duda. Pero el empleo no está contando la historia que la oposición quisiera vender.
Y aquí es donde la inteligencia artificial y la estupidez humana se unen para opinar.
Cuando los datos contradicen el berrinche, siempre queda acusar a la realidad de oficialista.
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