Más canchas, menos machismo: el Mundial también se juega con mujeres
El boleto 00001 no va al palco: va para una joven que represente a México
Bien.
Muy bien.
La mañanera de este jueves no giró en torno a aranceles, ni a la reforma electoral, ni a los pleitos habituales de la fauna opositora que vive del berrinche diario. Giró en torno a algo más simple y, por eso mismo, más poderoso: una cancha, un balón y una niña que se atreve a imaginarse ahí.
Claudia Sheinbaum convirtió el Mundial de 2026 en algo más que una agenda FIFA, más que seguridad, hoteles o movilidad. Lo colocó en otro terreno: el del deporte social, el del espacio público y, sobre todo, el de las mujeres.
Y eso ya cambia el partido.
Cuatro mil canchas y una idea bastante más grande
El dato duro es contundente: este año se harán más de 4 mil canchas en el país, de las cuales mil 200 corresponden directamente al Gobierno Federal, en coordinación con estados y municipios.
De esas mil 200, 800 serán nuevas y 400 de rehabilitación. Ya iniciaron 265 en 23 entidades y 114 municipios. La segunda semana de marzo arrancan otras 270, y la tercera semana el resto de las nuevas, mientras comienzan también las rehabilitaciones.
No es menor.
Durante años, el deporte social fue ese rubro que muchos gobiernos usaban para la foto: una cancha medio pintada, una inauguración con listón y después el abandono. Ahora, por lo menos en el discurso y en la planeación presentada hoy, la apuesta es distinta: que el Mundial deje infraestructura, uso comunitario y semilleros de talento, no solo recuerdos bonitos y spots turísticos.
La idea no es que el balón ruede solo en el Estadio Azteca —o “Estadio Ciudad de México”, como le dicen ahora con esa frialdad corporativa que nadie pidió—, sino que ruede en colonias, municipios y escuelas.
Mundialitos: del recreo al semillero
Rommel Pacheco presentó la parte que da músculo a la estrategia.
La Copa Conade, enfocada al alto rendimiento, arrancó con 53 mil 273 niñas y niños, organizados en 2 mil 664 equipos. Después de las eliminatorias, quedan 14 mil 537 deportistas y mil 53 equipos en fase estatal.
La Copa Escolar ya es otra liga en volumen: 602 mil 53 niñas, niños y adolescentes participando, con 60 mil 206 equipos en todo el país. Hoy hay 9 mil 150 estudiantes en etapa estatal.
Eso ya no es un torneo anecdótico. Eso ya es política pública con escala.
Y, además, ya se amplió a media superior y educación superior. Es decir, no quieren que esto se quede en la postal del Mundial; quieren que se vuelva estructura permanente. La palabra clave que usaron varias veces fue esa: legado.
A ver si ahora sí aprendemos que legado no es la selfie con la mascota, sino la cancha que sí se usa cinco años después.
El boleto de la Presidenta se va con una joven
Aquí vino el golpe político fino de la mañanera.
Sheinbaum anunció que el boleto 00001 para la inauguración del Mundial del 11 de junio de 2026 no lo usará ella. Dijo que lo va a ver “aquí con el pueblo” y que una joven la va a representar a ella y a México en la inauguración.
¿Cómo se gana ese lugar?
Con un concurso para mujeres de 16 a 25 años, que deberán enviar un video a mundialsocial.gob.mx haciendo dominadas por un minuto.
Las juezas serán Katia Itzel García, árbitra internacional; Charlyn Corral, goleadora histórica; y Gabriela Fernández de Lara, pionera del periodismo deportivo.
No es un detalle menor. Es un mensaje.
La imagen que busca construir el gobierno es clarísima: una joven mexicana dominando el balón y entrando a la inauguración del Mundial en representación del país. No un funcionario, no un empresario, no un invitado VIP, no el clásico señor de saco que siempre se acomoda en la foto.
Una joven.
Y eso tiene una carga simbólica que la derecha entiende perfectamente, por eso le incomoda.
Futbol femenil: cuando el problema ya no es el talento, sino el techo
La parte más potente de la mañana no la dijo la Presidenta. La dijeron las invitadas.
Katia Itzel habló del futbol como espacio de libertad y lanzó una frase que debería quedarse: hay que sacar tarjeta roja a la violencia, a la exclusión y al machismo.
Charlyn Corral hizo algo más fuerte todavía: recordó a la niña que fue, la que hacía 50, 100, mil, hasta 8 mil 600 dominadas, empujada por un padre exigente y una madre cómplice. Y desde ahí puso el dedo en el tema incómodo: el futbol femenil todavía no tiene condiciones plenas de igualdad.
Habló de salarios. Habló de instalaciones. Habló de profesionalización real.
Dijo algo que vale más que muchos discursos públicos: no basta con discutir cuánto ganan las jugadoras; también importa que tengan canchas, vestidores, utileros, condiciones dignas, trato profesional.
Porque sí: el sueldo importa, pero el entorno también dice cuánto vale una deportista para una institución.
La propia Presidenta soltó una estimación brutal: en promedio, los hombres ganan cinco veces más que las mujeres en el futbol.
Cinco veces.
Todavía en 2026.
Y luego hay quien se ofende cuando una mujer habla de desigualdad como si estuviera inventando fantasmas. Fantasmas no. Recibos.
La derecha y su deporte favorito: inventar catástrofes
En paralelo, Gabriela Cuevas tuvo que salir a aclarar la tontería del día: la supuesta “cancelación” de habitaciones o el supuesto “riesgo” para el Mundial.
No hubo tal.
FIFA simplemente liberó reservaciones cuyo plazo vencía, algo perfectamente normal en la logística de un evento de esta magnitud.
Pero ya sabes cómo funciona esto: alguien ve una liberación de bloque hotelero, otro le pone adjetivos, otro lo convierte en “fracaso”, y para la tarde ya hay opinadores profesionales diciendo que “la FIFA le pierde la fe a México”.
Lo de siempre.
Mientras tanto, la reunión con FIFA sobre seguridad y movilidad, según lo dicho en la mañanera, salió bien y dejó satisfechos a los representantes del organismo.
Es decir: mientras unos trabajan simulacros, rutas y logística, otros fabrican fake news para ver si de casualidad esta vez sí logran arruinarle algo al país.
No pueden meter gol, entonces intentan apagar las luces del estadio.
La inteligencia artificial
Y aquí es donde la inteligencia artificial y la estupidez humana se unen para opinar.
Lo que hoy presentó el gobierno no es solo una estrategia de Mundial. Es una disputa por el sentido del espacio público, del deporte y de quién tiene derecho a representarnos.
Más canchas significa más comunidad.
Más futbol femenil significa menos techo para las niñas.
Y mandar a una joven a la inauguración con el boleto 00001 significa decir algo muy claro: el país no tiene por qué seguir representándose siempre con los mismos de siempre.
La derecha ve un Mundial y piensa en palcos, hoteles y escándalos imaginarios.
Este gobierno quiere que se piense en canchas, escuelas y mujeres que antes ni siquiera entraban a la conversación.
Así que sí: el Mundial también se juega con mujeres.
Y a muchos les duele más eso que cualquier marcador.
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