Te lo explicamos con manzanas: así cambian Pemex y la CFE
Menos burocracia,más producción:así cambia el modelo energético
Bien, muy bien.
Bien, muy bien.
Imagina una casa enorme donde cada cuarto tiene dueño distinto.
La cocina responde a una regla.
La sala a otra.
El baño a otra más.
Y si alguien quiere mover un mueble, cambiar una tubería o prender la luz, primero tiene que pedir permiso a cinco personas diferentes.
Así operaban, en buena medida, Pemex y la CFE después de la reforma de 2013.
QUE DECÍA LA REFORMA DE PEÑA NIETO
La reforma de 2013 no desapareció a Pemex ni a la CFE. Las transformó.
Les cambió el nombre y la lógica: dejaron de ser empresas públicas tradicionales y se convirtieron en “empresas productivas del Estado”. Suena técnico, pero aquí va con manzanas.
Imagínate que en esa misma casa alguien decide que ya no es una casa familiar, sino un pequeño centro comercial. Cada cuarto debe generar ganancias propias. La cocina cobra por usarla. La sala renta espacio. El baño cobra entrada.
Eso fue, en esencia, la lógica de “empresa productiva”.
Cada área debía competir, rendir cuentas como si fuera privada, dividirse en subsidiarias, separarse legalmente para “competir” en el mercado eléctrico o petrolero.
La CFE se fragmentó en nueve subsidiarias.
Pemex en varias más y decenas de filiales.
La idea era que compitieran como cualquier empresa privada. El problema es que al dividir tanto la casa, mover una tubería se volvía un trámite interminable. Cada decisión cruzaba escritorios distintos. Cada inversión se revisaba como si fuera negociación entre extraños.
El modelo actual cambia esa lógica.
Ahora dejan de ser “empresas productivas” y pasan a ser “empresas públicas del Estado”.
Volvemos a la casa.
Ya no es un centro comercial con cuartos rentados.
Vuelve a ser una sola casa con una sola administración.
Eso no significa que deje de haber reglas o que se regale la luz. Significa que la prioridad ya no es competir entre los mismos cuartos, sino que toda la casa funcione.
QUÉ CAMBIA CON LA NUEVA REFORMA ENERGÉTICA
Primero: desaparecen las subsidiarias y filiales que fragmentaban la operación. Pemex y CFE vuelven a integrarse vertical y horizontalmente.
Segundo: se establece que no pueden ser consideradas monopolios cuando cumplen función social estratégica. Es decir, ya no se les mide con la misma regla que a una empresa privada común.
Tercero: en electricidad se fija algo concreto: la CFE deberá generar al menos el 54% del promedio anual. No se elimina la participación privada, pero el control mayoritario vuelve al Estado.
Es como si en la casa se decidiera que la instalación eléctrica principal la administra la familia, aunque contrate técnicos externos cuando lo necesite.
Cuarto: Pemex tendrá un régimen fiscal simplificado, el llamado Derecho Petrolero para el Bienestar. Traducido: menos carga tributaria para que pueda invertir más en producción.
Y quinto: la planeación energética vuelve a ser central y vinculante. Menos mapas dispersos, más dirección común.
EMPRESA PRODUCTIVA VS EMPRESA PÚBLICA: LA DIFERENCIA CON MANZANAS
Empresa productiva del Estado:
Compite como privada.
Se divide para competir.
Se mide por rentabilidad inmediata.
Empresa pública del Estado:
Garantiza servicio estratégico.
Se integra para coordinar.
Se mide por seguridad energética y estabilidad.
No es una diferencia semántica. Es una diferencia de prioridad.
Y AQUÍ ES DONDE LA INTELIGENCIA ARTIFICIAL Y LA ESTUPIDEZ HUMANA SE UNEN PARA OPINAR
El debate no es si el Estado debe participar en energía. Siempre lo ha hecho. La pregunta es si integrar de nuevo la casa hará que funcione mejor o solo cambiará el letrero de la puerta. Si menos burocracia realmente significará más producción y no simplemente más concentración. Las leyes ya están en camino. La prueba vendrá en los números de generación, en la eficiencia operativa y, sobre todo, en el recibo que llegue a los hogares. Porque al final, la soberanía energética no se defiende con discursos, sino con resultados.
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