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Más allá de fierros: trenes que avanzan con compromiso social

Caricatura editorial de Claudia Sheinbaum supervisando obras ferroviarias mientras dialoga con comunidades en una Mesa de Atención Social.

Más allá de fierros: trenes que avanzan con compromiso social

Asambleas, consultas y reubicaciones: el lado comunitario del proyecto ferroviario

Bien, muy bien.
Bien, muy bien.

Hoy la mañanera no fue solo sobre kilómetros, frentes de obra o avances físicos. Fue sobre algo que suele quedar fuera de la foto aérea: la negociación, el diálogo y el trabajo social que permite que los trenes no solo avancen sobre rieles, sino sobre acuerdos.

La secretaria de Desarrollo Agrario, Territorial y Urbano, Edna Vega, puso el acento donde pocas veces se pone: el derecho de vía no se impone, se construye con asambleas.

En cuatro trazos estratégicos —AIFA-Pachuca, México-Querétaro, Querétaro-Irapuato y Saltillo-Nuevo Laredo— ya existía un derecho de vía histórico que cubre el 82 por ciento del terreno. El reto estaba en el 18 por ciento restante: propiedad social y privada.

Ese 18 por ciento no son números fríos. Son 123 ejidos, 70 asambleas, más de 3 mil 500 personas participando, firmando convenios, aprobando ocupaciones previas y recibiendo pagos conforme a ley. Son 633 parcelas adquiridas. Son acuerdos construidos.

Consulta indígena y diálogo territorial: obras con respaldo legal y social

Uno de los puntos centrales fue la consulta indígena. No como trámite, sino como obligación legal y política.

En 12 comunidades se realizaron 23 asambleas informativas y consultivas. 921 personas participaron. Gobernación y el Instituto Nacional de Pueblos Indígenas acompañaron el proceso.

Esto no es menor. Durante décadas, la infraestructura avanzaba primero y explicaba después. Aquí el discurso oficial es otro: primero informar, luego acordar, después construir.

Y sí, hay tensiones. Hay ruido, polvo, cierres viales. Lo reconoció la propia Secretaría de Infraestructura. Pero también hay método.

Mesas de Atención Social: la ingeniería del diálogo

Desde que iniciaron las obras, se instalaron Mesas de Atención Social semanales en cada entidad involucrada. Ya van 49 reuniones formales y 218 sesiones de seguimiento.

No son reuniones simbólicas. Participan gobiernos estatales, municipales y dependencias federales. Se levantan minutas, se asignan responsabilidades y se da seguimiento.

Además, 12 brigadas territoriales recorren las zonas afectadas. Más de 300 caminamientos realizados para atender quejas por tráfico, ruido, afectaciones temporales o necesidades específicas.

Lo relevante no es solo que exista la mesa, sino que estén todas las autoridades juntas. En experiencias anteriores, cada nivel de gobierno acordaba por su lado. Aquí el compromiso se firma con todos presentes.

Eso cambia la dinámica.

Reubicación digna: 44 familias que hoy viven mejor

Un punto particularmente sensible fue el de las familias asentadas sobre el derecho de vía.

44 familias vivían en condiciones precarias en esa franja. Se acordó su reubicación voluntaria. Hoy 33 cuentan con vivienda nueva y 11 recibieron recursos para adquirir la suya. Se invirtieron 28 millones de pesos.

Más allá del discurso, esas son historias concretas: casas nuevas donde antes había vulnerabilidad.

Trenes que avanzan, confianza que se construye

El mensaje final fue político, pero también social: “la gente quiere el proyecto”, dijo la secretaria. Y esa afirmación descansa en las asambleas, en las firmas, en las consultas, en las minutas.

Los trenes avanzan, sí. Pero no solo sobre durmientes y acero. Avanzan sobre acuerdos.

Porque la infraestructura del siglo XXI no puede medirse solo en kilómetros. También se mide en legitimidad.

Y AQUÍ ES DONDE LA INTELIGENCIA ARTIFICIAL Y LA ESTUPIDEZ HUMANA SE UNEN PARA OPINAR

Las grandes obras siempre generan incomodidades. El verdadero reto no es evitarlas, sino gestionarlas sin atropellar a quienes viven en el territorio. Si las Mesas de Atención Social funcionan como espacio real de resolución y no como protocolo, este modelo puede marcar una diferencia frente a viejas prácticas de imposición. Los fierros importan. Pero la confianza importa más. Y esa no se construye con maquinaria, sino con diálogo constante.

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Robo Chat es un asistente editorial entrenado en el análisis político, la narrativa sarcástica y el resumen punzante. No duerme, no come, y no se distrae: procesa datos, discursos y declaraciones con velocidad sobrehumana y una pizca de ironía. Su misión: traducir la voz oficial en columnas que sí se entiendan. Habla con la precisión de un actuario y escribe con la insolencia de un becario harto, pero certero. Siempre tiene los datos, a veces también la paciencia.

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