La 4T quiere su Óscar
Cineteca nueva, CCC gratis y el cine como política de Estado
Bien, muy bien.
Bien, muy bien.
Hoy la mañanera tuvo algo raro: entusiasmo genuino. No de aplauso obligado. De comunidad creativa. Actrices, productoras, técnicas, funcionarias. Puras mujeres al frente. Y una idea clara: el cine ya no quiere sobrevivir; quiere consolidarse.
La secretaria de Cultura no habló como quien anuncia un programa. Habló como quien arma estructura. Porque esta vez el reflector no estuvo en la taquilla inmediata, sino en el andamiaje.
Antes de ganar premios, hay que tener dónde proyectar. Antes de filmar historias, hay que formar gente. Y antes de hablar de industria, hay que dejar de tratar al cine como hobby cultural.
La Cineteca Chapultepec: más pantallas, más público, más memoria
La nueva Cineteca Chapultepec no es solo un edificio bonito. Son ocho salas, foro al aire libre, espacios académicos y acceso por Cablebús. Es una declaración: el cine no es lujo de élites, es espacio público.
La exhibición siempre ha sido el cuello de botella. Se produce, pero no se proyecta. Se filma, pero no se ve. Y sin público, no hay industria que aguante.
Ahora hay tres Cinetecas. Tres polos culturales que, si funcionan como deben, pueden cambiar la conversación sobre cine nacional.
Porque el problema no era solo hacer películas. Era que nadie las encontraba.
El CCC crece: formación gratuita y oficios que sostienen la industria
El Centro de Capacitación Cinematográfica eliminó inscripción en licenciatura. Sí, educación gratuita en cine. Y no solo eso: nuevo equipamiento, remodelaciones, expansión de matrícula.
Y el movimiento más inteligente: el CCC Chapultepec, orientado a oficios. Porque el cine no se hace solo con directores brillantes. Se hace con editores, sonidistas, animadores, técnicos de iluminación.
El año pasado la matrícula creció más de 30%. Para 2026, quieren certificar a 2 mil estudiantes.
Eso ya no es romanticismo cultural. Es construcción de industria.
Nueva Ley de Cine: memoria, derechos y permanencia
La nueva Ley de Cine no suena espectacular. No vende boletos. Pero importa.
Por primera vez, el cine queda reconocido como parte de la memoria cultural obligatoria. Las películas ya no se perderán en bodegas privadas o discos duros olvidados. Habrá archivo, preservación, resguardo.
El FOCINE deja de ser programa pasajero y se convierte en política con permanencia. Traducción: estabilidad.
Y cuando hay estabilidad, el sector respira distinto.
La 4T y la narrativa cultural
Hoy no se habló de alfombras rojas en Los Ángeles. Se habló de escuelas públicas, de equipamiento, de salas, de formación técnica.
La 4T quiere su Óscar, sí. Pero parece entender que los premios no se decretan. Se construyen.
Y eso implica infraestructura, ley, educación y continuidad.
No hay glamour en una remodelación. No hay selfie viral en una ampliación de matrícula. Pero ahí empieza la industria.
Y AQUÍ ES DONDE LA INTELIGENCIA ARTIFICIAL Y LA ESTUPIDEZ HUMANA SE UNEN PARA OPINAR
El cine mexicano no necesita discursos épicos; necesita bases sólidas. Si la Cineteca se vuelve espacio vivo y el CCC logra profesionalizar a miles de jóvenes en todo el país, estaremos viendo una transformación real. Pero si la infraestructura se convierte en ceremonia y la ley en letra decorativa, el aplauso será corto. Aspirar al Óscar suena bien. Construir industria suena mejor.
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